|
10º MOTO LAGOA
Los días 30 -31 de marzo y 1º de abril de 2007 se realizó, cumpliendo sus diez años, el Moto Lagoa, en el bonito balneario lacustre de São Lourenço do Sul, Rio Grande do Sul, Brasil.
São Lourenço se encuentra a unos 70 km de la ciudad de Pelotas y es una ciudad con historia.
Sus orígenes datan de finales del siglo XVII, pero fue en 1850 que el Coronel José Antônio de Oliveira Guimarães donó parte de la estancia São Lourenço, ubicada en la margen izquierda del río, para que se formara un nuevo poblado que, contrato mediante con Jacob Rheingantz, prusiano, inició la colonización alemana en aquella región.
El pequeño puerto de São Lourenço, que ya había sido utilizado por Giuseppe Garibaldi durante la Revolución Farroupilha, pasó a ser uno de los puertos de veleros mercantes más importantes de Brasil. De esta manera la colonia progresó y se transformó en una potencia agrícola, la mayor productora de papa de América del Sur, durante el siglo XIX y parte del siglo XX.
Este encuentro de motociclistas es impulsado puntualmente año a año por los Guerreiros do Asfalto y, de los que hemos asistido, fue uno de los mejores organizados. Pero empecemos por el principio.
Finalmente sólo pudimos asistir tres de las águilas a este acontecimiento. Salimos muy temprano el día viernes y, después de un viaje sin inconvenientes, salvo soportar una fuerte lluvia cuando aún estábamos en territorio uruguayo, llegamos a São Lourenço en las primeras horas de la tarde. A la entrada de la ciudad, los organizadores nos esperaban con chorizos a la parrilla, refrescos y una serie de dulces artesanales que estaban deliciosos.
Nos instalamos luego en la Posada que habíamos reservado, no sin grandes dificultades porque la capacidad de alojamiento del balneario estaba colmada, y procedimos a disfrutar de la piscina al atardecer.
Nos encontramos con motociclistas argentinos que tenían motos Honda Goldwing, lo que le permitió a Jorge Tessore intercambiar información con ellos sobre esas máquinas.
En la noche fuimos hasta el encuentro, pero se desató un fuerte viento con lluvia, que nos obligó a apurar la cena y regresar a la posada. Ya había una importante cantidad de motos, pero el grueso de motociclistas empezó a arribar al día siguiente.
Realmente muy completa la gama de puestos comerciales de ventas de artículos para los motociclistas y la variedad de puntos gastronómicos ubicados en la misma rambla costanera, hacían que todo estuviera a mano. El globo de la muerte y las acrobacias de profesionales también estuvieron presentes, sin bien las condiciones climáticas no eran las más favorables.
Al mediodía del sábado se colmaron los restaurantes de toda la ciudad y la degustación de pescados y mariscos – sobre todo el camarão local – estuvo a la orden del día.
La caravana de motos fue realmente impresionante por lo extensa y le dio un movimiento inusitado a esta agradable ciudad. Es difícil estimar la cantidad total de motos, pero hablamos de varios miles.
Comprobamos también que no solo la capacidad hotelera estaba colmada, sino que los conocedores habían formado grupos para alquilar casas y naturalmente, no faltaron las carpas armadas en las cercanías del encuentro.
A la noche, la cena en el Restaurante Cosa Nostra estuvo también muy bien organizada y se distribuyeron trofeos a distintos animadores del evento. Nos causó mucho agrado que uno de ellos fuera recibido por Roberto Cerdeña, un actor incansable de todas las reuniones de motociclistas que se realizan. Más allá de su veteranía en esta actividad, Cerdeña es una persona muy apreciada por todos los que tenemos el privilegio de conocerlo.
Después de la cena hubo baile en otro local, pero a esa actividad ya no llegamos y nos retiramos a descansar.
El Domingo amaneció tranquilo, con mucha gente aprontándose temprano para partir, si bien muchos se quedaron a las actividades que también para ese día se habían programado.
Pudimos recorrer con tranquilidad toda la costa del balneario, ubicado a orillas de la Laguna de los Patos, admirando sus playas bien cuidadas, el buen nivel arquitectónico y de construcción de las viviendas y la típica reunión de barcos pescadores a orillas del Río São Lourenço. Hay también embarcaciones que realizan paseos por la Laguna hasta islas cercanas.
Por razones laborales, una de las águilas – Jorge - debió regresar a Montevideo por lo que nos despedimos en el empalme de las rutas y los otros dos seguimos para Florianópolis. A los tres nos hubiera gustado seguir juntos, pero la próxima vez será.
|