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   GALERIA

JAGUARAO 2006

   Del 2 al 5 de febrero de 2006 tuvo lugar el 7º Moto Fest en Jaguarao (Rio Grande do Sul – Brasil).

   Salimos de Montevideo en la mañana temprano del mismo día 2, encontrándonos en la entrada de la ciudad de Treinta Tres con otro entusiasta motociclista, el Dr Mario Correa, quien nos guió hasta su casa, en la que nos esperaba su esposa.

   Disfrutamos de la hospitalidad de este hogar que conoce bien la pasión por las dos ruedas.

   Personalmente, Mario nos preparó un exquisito asado que paladeamos en las primeras horas de una tarde de calor agobiante.

   Posteriormente, su señora pidió dar una vuelta en la Honda Goldwing de Jorge Tesore, lo que efectivamente hicieron.

   Enterados de nuestra presencia en la ciudad, los canales de televisión locales llegaron hasta el lugar y nos hicieron varias notas periodísticas.

   Partimos luego hacia Rio Branco y, ya avanzada la tarde, llegamos a Jaguarao, alojándonos en unos de los pocos hoteles locales.

   Sin duda que esta zona de la frontera viene creciendo año a año y, en el caso uruguayo, ello es particularmente notorio con el crecimiento de los Free Shops en la ciudad de Río Branco.

   La hotelería y aún la gastronomía son bastante rudimentarias aún, por lo que es de esperar que pronto existan inversiones en esos rubros que hagan más placentera la visita a estas ciudades.

   En los días siguientes, además de disfrutar del Encuentro, también recorrimos Rio Branco y nos desplazamos hacia el Balneario Lago Merin, del lado uruguayo, a orillas de la Laguna del mismo nombre y con playas espectaculares.

   También allí se está desarrollando una hotelería que va incorporando nuevas comodidades.

   Dado lo agradable del lugar, pensamos seriamente cambiarnos de hospedaje, pero consideramos la distancia para hacer de noche y, sobre todo, si alguien decidía beber algún trago alcohólico en el Encuentro.

   Ello motivó que nos quedáramos donde estábamos, un hotel pequeño con gente muy amable, pero con mucho movimiento y ruido, lo que hacía difícil el descanso.

Una muy buena asistencia de motociclistas, una organización cuidada y una animada cena final, entre otras actividades, contaron con la presencia de gran cantidad de público que colmó los lugares de venta de comidas y bebidas.

El reencuentro con amigos brasileños y uruguayos,  la asistencia de muchas motos uruguayas de pequeña cilindrada que se animaron al no ser muy grande la distancia a recorrer y el entusiasmo local por el evento, transmitieron una grata sensación de “buena onda”, que podía encontrarse por toda la ciudad.

Salvo unos chubascos pasajeros, el clima acompañó y el viaje en ruta pudo hacerse sin ningún inconveniente.

Volvimos sintiendo que nos habíamos desempolvado las alas, nos dimos un abrazo y cada uno volvió a su casa pensando cual sería el próximo viaje.