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Nuestro Presidente: Enrique “Quique” Gianasso estuvo por Europa visitando a su hijo y nuestro corresponsal, Luis Gianasso.
Por supuesto que las motos no estuvieron ausentes de la travesía. Este es su relato de una de esas experiencias, cuando un águila se encuentra en su medio, con la montaña:
“Hace pocos días regresé de realizar una experiencia inolvidable, y que me gustaría poder trasmitir a todos.
Estuve recorriendo parte de la Costa Brava española y los caminos de montaña en los Pirineos. Tenía a mi disposición una moto de 750 cc., una Kawasaki ZR7, 4 cilindros, que andaba realmente muy bien y bastante apropiada para esas carreteras por su maniobrabilidad y agilidad.
Ya sé que habrá alguno que pensará que hay cosas mejores. Sí, tiene razón (siempre hay cosas mejores) y también probé otras motos con mejores prestaciones para esos caminos realmente trabados, con grandes repechos y a grandes alturas. Esas otras máquinas tienen, sin duda, mejor desempeño: mayores bajos, mayor empuje y mejor frenaje... sobre todo esto último........mejor frenaje. Porque cuando había que bajar después de tanto subir, las curvas eran tan cerradas pero tan cerradas, que el paisaje que venía observando a un lado de la ruta pasaba para el otro lado, ya que la ruta parecía "retornar".
Las carreteras son muy estrechas como no podía ser de otra forma en rutas de montaña.
Son de dos vías, sin que haya un lugar donde sobrepasar a otro vehículo. Si te toca la mala suerte de tener a alguien muy lento delante... pues a aguantarse, porque no hay forma de adelantarlo.
Aunque a fuer de ser sincero, rara vez encontramos a alguien que nos fuera "trancando", más bien todo lo contrario. Siempre aparece algún vehículo de alta performance o alguien que conoce muy bien la ruta y te pide paso. No a bocinazos, como sería de esperar aquí, sino dejando el vehículo cerca de ti y esperando cortésmente a que le cedas el paso en la primera oportunidad.
Las rectas son muy cortas, apenas de 50 o 100 metros, cuando mucho. Es en esos lugares, donde si no viene nadie de frente, te "apretás" con la moto contra el guardariel o contra la montaña según sea el caso, y le hacés seña de que pase. En dos o tres curvas ya no ves más al que te pasó.
Pero además, dejo constancia, de que no viajábamos lentos eh?...veníamos lo más forzados posibles, pero el hecho es que las curvas son tan cerradas y sin poder ver que otro vehículo venga de frente, que se termina doblando lo más tirado posible sobre tu derecha para evitar el riesgo de una posible colisión de frente, que inevitablemente sucedería si das la curva sobre el eje de la calzada.
En las rectas acelerás lo más que podés hasta la próxima curva, donde frenás casi a lo Valentino Rossi., y así una y otra vez.
Quiero suponer que el gasto de pastillas de frenos en esos lugares y bajo esas circunstancias sea bastante más notorio que por estos lares.
Por lo general se va con buenos equipos de ropa, con protecciones, aunque no muy abrigados en esta época, por ser verano, pero llega un momento que de tanto ascender, tenés que parar en alguna saliente para ponerte algún abrigo porque empezás a enfriarte… y mucho.
En esta oportunidad y por suerte, estaba acompañado por mi hijo quién conducía una excelente máquina: una Kawazaki Z 1000, la que es muy apropiada para ir por camino de montaña por los bajos de que dispone y por los “caballitos” que tiene.
Para que se tenga una idea de las curvas permanentes que hay que atravesar, a una velocidad que, por lo general, nunca sobrepasa los 60 o 70 kilómetros por hora, salvo en esas pequeñas rectas, les cuentoque el lugar al que teníamos que ir distaba 240 kilómetros.
Yo, con mentalidad uruguaya, saqué la cuenta y pensé: " ¡Más de tres horas no podemos demorar!" Dije: “Es como ir de Montevideo a la Paloma...”
¿Saben cuanto demoramos, esforzándonos mucho y tomando algunos tramos de autopista del lado francés donde pudimos acelerar cómodamente ? ¡¡5 HORAS !! Yo no lo podía creer.
Además, claro, el tiempo se pasa volando, primero porque el paisaje, aunque no se pudiera apreciar en su totalidad por conducir en esas condiciones, era ESPECTACULAR y además porque cuando son las 22 horas todavía está de día en esta época del año.
Nota aparte merece la calidad de las carreteras. Sin lugar a dudas es muy difícil que te vayas a encontrar algún pozo.
Si alguien tiene la oportunidad de vivir una experiencia como ésta, se la recomiendo sinceramente”
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